Cuentos Chinos
Cuentos Chinos «¡Difícil, difícil, difícil
es aprender la verdad!
¡Si no se encuentra el hombre ideal
Barro es todo lo que de ella se hablará!».
Sun Wu Kung respondió entonces: «Espero respetuosamente».
El maestro se puso el traje, se incorporó en la cama y continuó: «¡Maldito mono! ¿Por qué no estás durmiendo? ¿Qué buscas aquí?».
Sun Wu Kung le respondió: «Me habéis indicado ayer que tenía que venir a la hora de la tercera guardia por la puerta de atrás, para que me enseñarais la gran verdad. Por eso he osado venir. Si ahora queréis hacerme la gran merced de enseñarme, os estaré eternamente agradecido».
El maestro pensó para sí: «Esta cabeza de mono posee verdaderamente un espíritu, puesto que me ha entendido tan bien». Y le dijo: «Sun Wu Kung, te ha sido concedido. Voy a hablar abiertamente contigo. Acércate muy cerca porque voy a enseñarte el camino de la inmortalidad».