Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Sun Wu Kung dijo riéndose: «¡Muchísimas gracias por el bonito regalo!». Y añadió: «Ahora tengo un arma, pero no una armadura; mejor que intentar buscarla en dos o tres casas preferiría que tú me prestaras una». El rey de los dragones le dijo que él no tenía armaduras.
El mono le contestó: «¡No me iré hasta que me consigas una armadura!». Y empezó a mover su barra.
«¡No me hagas nada! —le dijo el rey asustado—. Voy a preguntar a mis hermanos».
E hizo que tocaran un tambor de hielo y campanas de oro, y al instante vinieron los hermanos del rey de los dragones procedentes de todos los mares. El rey de los dragones Ies habló con calma: «Éste es un compañero muy peligroso al que no podemos irritar. Primero me ha cogido la barra con las abrazaderas de oro y ahora quiere una armadura. Lo mejor sería que le contentáramos ahora y que nos quejáramos después al Señor del Cielo».
Entonces los hermanos trajeron una armadura mágica de oro, botas mágicas y un casco mágico.