Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Un día se emborrachó, pero antes había hecho empequeñecer el bastón y se lo había escondido en la oreja. Cuando se durmió vio en su sueño a dos hombres que traían una tarjeta en la que estaba escrito: «Sun Wu Kung». No aceptaron ninguna oposición, le ataron y se llevaron su espíritu. Cuando llegó a una gran ciudad, el rey mono se fue despertando de su borrachera. Vio una placa de hierro delante de la puerta de la ciudad. Allí, escrito en mayúsculas, ponía: «Mundos inferiores». Entonces se le ocurrió de repente una idea y dijo: «¿Así que ésta es la morada de los difuntos? Pero yo hace tiempo que he escapado a su poder. ¿Cómo se atreven a arrastrarme aquí?». Cuanto más lo pensaba, más enfadado estaba. Sacó el palo con las dos abrazaderas de oro de detrás de la oreja e hizo que se volviera grande. Molió los dos ataúdes, rompió el cordón y enrolló su bastón alrededor de él hasta llegar a la ciudad. Los diez dioses de la muerte se asustaron, se inclinaron abrumados ante él y le preguntaron: «¿Quién sois?».
Sun Wu Kung contestó: «Si no me conocéis, ¿por qué hacéis que me vayan a buscar y que me traigan aquí? Yo soy el nacido santo por el cielo, Sun Wu Kung, de la montaña de las Flores y de los Frutos. Pero ¿quiénes sois vosotros? ¡Decidme rápido vuestros nombres u os golpearé!».