Cuentos Chinos
Cuentos Chinos «¿Me ha invitado a mí también?», preguntó el Gran Santo. «No lo sabemos», le contestaron.
Entonces el Santo se enfadó y dijo un conjuro: «¡Quietas, quietas, quietas!».
Las siete hadas se quedaron ancladas en el sitio en que estaban. Él cogió una nube y se dirigió al palacio de la Reina Madre.
Por el camino se encontró con el dios de los Pies Descalzos y le dijo: «¿Adónde vas?».
«Al festín de melocotones», le contestó.
Entonces el Santo le mintió: «El Señor del Cielo me ha dado la orden de decir a todos los dioses y santos que tienen que ir primero al pabellón de la claridad para hacer un ensayo de los ritos e ir luego juntos a ver a la Reina Madre».
El de los Pies Descalzos le creyó y dio la vuelta a su nube.