Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Fueron a buscar a Yang Oerlang, y Li Dsing le condujo al campamento. Li Dsing le preguntó a Yang Oerlang cómo iba a hacer para vencer al mono.
Él le contestó riéndose: «Creo que con él voy a tener que transformarme a porfía. Sería mejor que recogierais la red del cielo, de modo que no entorpezca la lucha». Le pidió a Li Dsing que se colocara en el aire llevando el espejo de los espíritus en la mano, para que cuando el mono se volviera invisible, se le pudiera localizar con el espejo. Después de haberse puesto de acuerdo, Yang Oerlang fue delante de la montaña con sus espíritus a luchar.
El mono salió de un salto y al ver ante él al gran héroe con sus lanzas de tres picas de cinc, le preguntó: «¿Tú quién eres?».
Él le contestó: «Yo soy Yang Oerlang, el nieto del Señor del Cielo». El mono le respondió riéndose: «Sí, sí, ya me acuerdo, su hija estuvo en secreto una vez con un tal señor Yang y tuvo un hijo. ¿Así que ése eres tú?».
Yang Oerlang hizo una mueca y le atacó con la lanza. Hubo una lucha encarnizada. Hicieron trescientos ataques en vano y entonces Yang Oerlang se transformó en un gigante de rostro negro y ojos rojos.
«No está mal —le dijo el mono—, pero yo también puedo hacerlo».