Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Yang Oerlang subió al aire en dirección a Li Dsing cuando dejó de ver al mono y le dijo: «Con el mono me he convertido a porfía. Pero de repente he dejado de verle. ¡Mira en el espejo!». Li Dsing miró en el espejo de los espíritus; luego le dijo riéndose: «El mono se ha convertido en vos, está sentado en el templo como si fuera su casa y haciendo barbaridades allí». Al oírle, Yang Oerlang cogió la pica de las tres puntas de cinc y se dirigió rápidamente a su templo. Los espíritus que estaban a la puerta dijeron asustados: «¡Pero si el padre acaba de llegar! ¿Cómo es que ahora viene otro?». Yang Oerlang entró sin escucharles en el templo y apuntó con su pica a Sun Wu Kung. Éste tomó su propio aspecto y dijo riéndose: «¡Joven señor, no os enfadéis! El dios de aquí se llama ahora Sun Wu Kung». Sin decir una palabra, Yang Oerlang le atacó. Sun Wu Kung cogió su bastón y devolvió el golpe. Los guerreros se apresuraron a salir del templo luchando, y envueltos en nubes y niebla volvieron a la montaña de las Flores y de los Frutos.