Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Cuando el hombre llegó a su casa y vio a su hijo enfermo, preguntó a su mujer qué había ocurrido. Luego, enfadadísimo, se puso a buscar a su madre. La vio delante del templo del dios de la guerra, justo en el momento en que iba a entrar. La sacó arrastrándola por el pelo.
La imagen del dios saltó de su hornacina, le quitó el cuchillo a Dschou Dsang, que estaba de pie y de espaldas, salió por la puerta y le cortó la cabeza. El sacerdote del templo, que lo vio, se dio prisa en tocar las campanas y los timbales, y leyó los escritos sagrados. La gente oyó la noticia en las calles y en el mercado, y se dirigieron rápidamente al templo, llenos de admiración. Vieron al Dios de la Guerra, que tenía en la mano derecha el cuchillo y en la izquierda la cabeza del hombre. La imagen estaba con un pie fuera de la puerta y con otro dentro, inamovible como una roca. Desde entonces, en Ju Dschou aparece la imagen del dios con las piernas abiertas, una a cada lado del dintel, como prueba de su poder.