Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El séptimo se llamaba Han Siang Dsi. Era el sobrino del Han Yü, de la dinastía Tang, famoso sabio educado en el confucianismo. Desde su más tierna juventud dominaba las artes de los dioses inmortales, dejó su casa y se convirtió en un taoísta. El abuelo Lü le daba ánimos y le hizo llegar a los cielos. Le salvó en una ocasión la vida a su tío. Éste había sido desterrado de la corte porque había manifestado su desacuerdo cuando el emperador hizo ir a buscar, en medio de una gran pompa, un hueso astillado de Buda. Cuando en su huida llegó al Puerto Azul, la espesa capa de nieve hacía impracticable el paso. El caballo cayó en un hoyo tapado por la nieve y él mismo estuvo a punto de morir congelado. Entonces se le apareció Han Siang Dsi, les ayudó a él y al caballo a salir y les llevó sanos y salvos al albergue más próximo del Paso. Han Yü cantó una poesía, cuyos versos leemos a continuación:
La montaña Tsing Li entre las nubes está.
¡qué lejos, ay, se encuentra mi hogar!
La nieve en el Paso Azul se cierne.
¿quién a mi corcel escoltará?