Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Otra de las historias que se cuentan sobre él dice que su espíritu subió al cielo y llegó hasta su maestro Lao Tse. Antes de marcharse le encargó a un discípulo que cuidara de su cuerpo y del alma que en él había para que no se viera dañada. Si pasaban siete días sin que hubiera vuelto su espíritu, podía dejar que su alma escapara del recinto vacío en que estaba encerrada. Por desgracia, el joven tuvo que acudir al lecho de muerte de su madre a los seis días y, cuando al anochecer del séptimo día regresó el espíritu del maestro, ya le había abandonado la vida al cuerpo. Puesto que en aquel cuerpo ya no podía morar, en un momento de duda, se sirvió del primer cuerpo que se le ofreció, en el cual aún quedaban restos de vida. Se trataba del cuerpo de su vecino, un tullido con muleta que acababa de morirse y desde entonces el maestro tuvo aquella apariencia.