Cuentos Chinos
Cuentos Chinos La cuñada querÃa ver sus artes; por eso dispuso el arroz en una cazuela; LI alargó una de sus piernas, la puso bajo el arroz y la encendió. Las claras llamas la iban lamiendo hacia arriba, la pierna ardÃa como si fuera carbón.
Cuando el arroz ya estaba cocido le dijo su cuñada: «¿La pierna no quedará dañada?».
Li le contestó encolerizado: «Ya te he prevenido de que no dijeras nada. En ese caso nada habrÃa ocurrido, pero ahora tengo la pierna tullida». Cuando hubo dicho estas palabras, cogió una de las astillas del fuego y se hizo una muleta con ella. Se colgó una cantimplora hecha con una calabaza al hombro y se marchó a las montañas a recoger plantas medicinales. Por eso se le llama LI el de la muleta de hierro.