Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Hang Siang Dsi tomó su aspecto original, se subió a una brillante nube y ascendió a las alturas. La mujer se le quedó mirando y se echó a llorar; pero él siguió desaparecido.
El octavo inmortal era una muchacha llamada Ho Sián Gu. Era hija de un campesino. Su madrastra la trataba con dureza; a pesar de que era respetuosa y trabajadora. Le gustaba dar limosna; aunque la madre se lo impedía. Sin embargo, ella nunca se enfadaba, incluso si recibía golpes de la madrastra. Se había hecho el juramento de no contraer matrimonio, y la madre ya no sabía qué hacer con ella. Un día, justo cuando estaba cociendo el arroz, llegó el abuelo Lü para liberarla. Ella todavía tenía el cucharón en la mano, cuando iba ascendiendo hacia el cielo. En el cielo tenía la tarea de recoger las flores caídas delante de la entrada sur.