Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Érase que se era un hombre pobre que no tenía ni techo ni nada que llevarse a la boca. Exhausto y agotado se echó en un camino junto a un templito del dios de los campos y se durmió. Entonces soñó: el viejo dios de los campos, el de la barba blanca, salió de su casita y le dijo: «Te voy a ayudar; mañana pasarán por el camino los ocho inmortales; ¡arrodíllate ante ellos y hónralos!».
