Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Con estas palabras, sacó el vino encantado y se lo dio a beber a su mujer. Cuando hubo bebido tres vasos, su cabello blanco volvió a ser casi negro, las arrugas se estiraron y al lado de su marido se la veía como si fuera una joven. El hijo y los nietos mayores se acercaron y recibieron el vino. El que tomaba una sola gota de él pasaba de la gris vejez a ser un chiquillo. El asunto se difundió y llegó a oídos del emperador. El emperador quería llamarle a su corte. Pero él lo rechazó dándole las gracias. Sin embargo, le envió vino encantado como regalo. El emperador estaba muy complacido y le regaló una tablilla en la que estaba escrito:
«El hogar conjunto de cinco generaciones».
Además le envió tres pictogramas, que él mismo había escrito con su pincel:
«Las alegrías alargan la vida».
Al otro estudiante, Yüan Dschau, no le fue tan bien. Cuando llegó a su hogar, ya hacía tiempo que estaban muertos su mujer y sus hijos, y casi todos sus nietos y bisnietos eran hombres inútiles. Así que no se quedó allí mucho tiempo y se volvió a la montaña. Liu Tschen, por el contrario, permaneció muchos años entre los suyos; luego cogió a su mujer y volvió a la montaña de Tián Tai y nunca más volvieron a verle.