Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Realmente -contestaron los ancianos a una voz,- somos viejos y nunca habíamos oído hablar de peces que cuelguen de los árboles ni de liebres que vivan en el río.
El mismo escribano comprendió que se le presentaba un asunto insoluble y levantó la sesión con un ademán desdeñoso.
Y todo el pueblo se reía tanto de la mujer, que ésta optó por morderse la lengua y hacer caso de su marido. Éste compró mercancías con su tesoro, fue a vivir a la ciudad donde se dedicó al comercio, se enriqueció más y más y fue feliz todo el resto de su vida.