Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Apenas había ella pronunciado estas palabras, retembló el palacio y se oyeron en el patio ruidos y golpetazos. La doncella escondió a Basilio en un arco que se abría a flor de tierra, lo encerró y le advirtió en voz baja:
- Escucha lo que yo le diga al Zar Serpiente.
Y sin más, salió a recibirlo.
Una serpiente monstruosa entró en la sala arrastrándose formando roscas enormes y se dirigió al lecho diciendo:
- He recorrido toda Rusia y vengo rendido de cansancio; sólo deseo dormir.
La amable doncella le habló con palabras lisonjeras y le dijo:
- Nada te es desconocido, ¡oh, Zar! y sin ti no llegaría nunca a interpretar un sueño que he tenido. ¿Quisieras interpretármelo tú?
- ¡Bueno, di pronto!
- He soñado que iba de camino y una encina me gritaba: "¡Pregunta al Zar cuánto tiempo he de permanecer aquí!"
- Permanecerá hasta que pase uno y le dé un puntapié, entonces caerá como arrancada de cuajo, y debajo tiene una gran cantidad de oro y de plata; ni Marco el Rico tiene tanto.
- Pero luego soñé que llegaba a un río y el barquero me dijo: "¿Estaré remando aquí mucho tiempo?.