Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Dile que la buscaré -contestó el tonto, y su compañero desató la otra pierna de la oreja y emprendió tan veloz carrera, que en un abrir y cerrar de ojos llegó al fin del mundo, donde encontró el agua viva y cantante.
- Ahora -se dijo- he de darme prisa y volver enseguida.
Pero se sentó junto a un molino y se quedó dormido.
Ya llegaba a su fin la comida del Zar, cuando aún no había vuelto, y todos los de la nave lo esperaban impacientes. El primer compañero bajó al suelo y aplicando el oído a la tierra escuchó.
- ¡Ah, ah! ¿Conque estás durmiendo junto al molino?
Entonces, el tirador cogió el arma, apuntó al molino y despertó a Pierna Ligera con sus disparos. Pierna Ligera echó a correr y en un momento llegó con el agua. El Zar aún no se había levantado de la mesa, de modo que su orden quedó exactamente cumplida. Pero de poco sirvió. Porque impuso otra condición. Le mandó decir: "Ya que eres tan listo, pruébamelo. Tú y tus compañeros habéis de devorar en una sola comida veinte bueyes asados y veinte grandes panes de hogaza". El primer compañero lo oyó y se lo dijo al tonto. El tonto se asustó y dijo:
- ¡Pero si no puedo tragar ni un panecillo en una sola comida!