Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - No te apures -dijo el Tragón,- eso no será nada para mí.
El criado salió y comunicó la orden del Zar.
- Está bien -dijo el tonto,- traed todo eso y nos lo comeremos.
Y le sirvieron veinte bueyes asados y veinte grandes panes de hogaza. El Tragón lo devoró todo en un momento.
- ¡Uf! -exclamó.- ¡Qué poca cosa! ¡Bien podrían servirnos algo más!
El Zar mandó decir al tonto que habían de beberse cuarenta barriles de vino de cuarenta cubos cada uno. El primer compañero oyó las palabras del Zar y se lo comunicó al tonto.
- ¡Pero si no podría beberme ni un solo cubo! dijo el tonto, lleno de miedo.
- No te apures -dijo el Bebedor,- yo me lo beberé todo y aun será poca cosa para mí.
Vaciaron los cuarenta barriles y el Bebedor se los bebió todos de un trago, y después de apurar las heces, dijo:
- ¡Uf! ¡qué poca cosa! ¿No podrían traerme otro tanto?