Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos La madrina le dio lo que tenía en la despensa, pero el ahijado hizo una mueca de disgusto y dijo a su madrina:
- ¡Vaya una triste comida! Es mejor lo que yo traigo en la alforja. Voy a obsequiarte.
- Bueno, venga.
El hombre cogió la alforja, la puso en el suelo y gritó:
- ¡Los dos fuera de la alforja!
Y al momento saltaron de la alforja dos jóvenes que prepararon una mesa y la llenaron de platos exquisitos como la madrina no había visto en su vida.
La madrina y las tres hijas comieron hasta que se hartaron; pero la madrina tenía malas ideas y pensaba quedarse con la alforja del ahijado. Lo halagó con palabras lisonjeras y le dijo:
- Mi querido hijo de pila, veo que estás hoy muy cansado y te sentaría muy bien un baño. Todo lo tenemos preparado para calentarlo.