Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Había una vez un viejo matrimonio que tenía un hijo llamado Martín. El marido enfermó y murió y, aunque se había pasado toda la vida trabajando no dejó más herencia que doscientos rublos. La viuda no quería gastar este dinero. ¿Mas, qué remedio le quedaba? Como no tenían qué comer hubo de recurrir a la vasija en que guardaba el patrimonio. Contó cien rublos y mandó a su hijo a comprar pan para todo el año. Martín, el hijo de la viuda, fue a la ciudad. Al llegar al mercado le sorprendió un tumulto del que salían gritos que asordaban y, al inquirir la causa, se enteró de que los carniceros habían atado un perro a un poste y le pegaban sin misericordia. Martín se compadeció del perro y dijo a los carniceros:
- Hermanos míos, ¿por qué pegáis al perro tan desalmadamente?
- ¿Por qué no hemos de pegarle, si ha echado a perder todo un cuarto de ternera?
- ¡Pero no le peguéis más, hermanos! Mas os valdría vendérmelo.
- Cómpralo, si quieres -le replicaron los carniceros burlándose de él.- Pero no te daremos por menos de cien rublos semejante alhaja.
- Y bien, cien rublos no son más que cien rublos, después de todo.