Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Y Martín dio los cien rublos por el perro, que se llamaba Jurka, y se volvió a casa.
- ¿Qué has comprado? -le preguntó su madre.
- ¡Mira, he comprado a Jurka! -contestó el hijo. Su madre le armó un escándalo y lo reprendió, gritando:
- ¿No te da vergüenza? ¡Pronto no tendremos nada que llevarnos a la boca y tú has ido a tirar el dinero en un condenado perro!
Al día siguiente la mujer mandó a su hijo a la ciudad y le dijo:
- Piensa que te llevas los últimos cien rublos. Compra pan. Hoy recogeré la poca harina que queda en los rincones y aun haré alguna torta, pero mañana no tendremos nada que comer.
Martín fue a la ciudad y se paseaba por las calles curioseando cuando vio un chico que arrastraba a un gato atado por el cuello.
- ¡Espera! -le gritó Martín.- ¿Por qué arrastras a Miz?
- ¡Voy a ahogarlo!
- ¿Pues qué ha hecho?
- Es un granuja. Ha robado un ganso.
- No lo ahogues. Más te valdrá vendérmelo.
- ¡No te lo vendería por menos de cien rublos!
- Y bien, cien rublos no son más que cien rublos, después de todo. Aquí los tienes.
Y se llevó a Miz.