Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¿Qué has comprado, hijo mío?, -le preguntó su madre cuando llegó a casa.
- ¡El gato Miz!
- ¿Y qué más?
- Tal vez quede algún dinero y podremos comprar otra cosa.
- ¡Oh, santo cielo! ¡Qué necio eres! -chilló la madre.- ¡Sal ahora mismo de casa y gánate la vida!
Martín no se atrevió a replicar a su madre. Cogió a Jurka y a Miz y se marchó a la próxima aldea en busca de trabajo. Allí encontró a un rico granjero que le preguntó:
- ¿Dónde vas?
- Voy a ajustarme como jornalero.
- Ven conmigo. Yo tomo jornaleros sin contrato, pero si me sirves bien durante un año, no te arrepentirás.
Martín se avino y durante un año trabajó para el granjero sin descanso. Llegado el día del pago, el granjero condujo a Martín al pajar, le mostró dos sacos llenos y le dijo:
- Coge el que quieras.
Martín examinó los sacos. El uno estaba lleno de monedas y el otro de arena, y él pensó para sí: "Esto no está hecho sin razón alguna; sin duda es un engaño. Cogeré el de arena y no dudo que saldrá algo bueno".