Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Si tu hijo es tan listo y entendido en toda clase de negocios que me construya en veinticuatro horas un palacio más suntuoso que el mÃo, y que entre su palacio y el mÃo cuelgue un puente de cristal, y que a lo largo del puente haya manzanos con frutos de oro y en las ramas de estos árboles canten aves del paraÃso. Y a la derecha del puente de cristal erija una catedral de cinco pisos de altura, con cúpulas de oro, donde pueda ser coronado con mi hija el dÃa que se casen. Pero si tu hijo no puede hacer esto, en castigo a vuestra presunción, haré que os unten de alquitrán y os cubran de plumas, y os colgaré enjaulados en la plaza del mercado para que la buena gente se rÃa de vosotros.
Y el Rey sonrió con más complacencia, mientras sus magnates y sus ministros se desternillaban de risa y elogiaban a voz en grito la sabidurÃa de su soberano, pensando: "¡Qué divertido será ver a la vieja y a su hijo colgados en jaulas! Y que lo veremos es tan claro como la luz del sol. Antes nos crecerá barba en la palma de la mano que ese joven realice lo que se le manda". Y la pobre madre estaba a punto de desvanecerse.
- ¡Cómo! -preguntó- ¿Esa es tu última palabra de rey? ¿Ésa es la contestación que he de dar a mi hijo?
- SÃ, has de decirle esto: Si realizas ese trabajo te dará la mano de su hija; de lo contrario, nos encerrará en jaulas.