Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Ya no debe pertenecer al mundo de los vivos -decían- y está gozando de la gloria en lo alto del torreón. Allí se canta y se baila y chocan las copas y se oye ruido de vajilla y una música tan celestial, que uno se queda escuchando con la boca abierta.
El Rey envió un mensajero al torreón y el mensajero no volvió porque se quedó escuchando la música; luego mandó a su oficial mayor y también se quedó regalándose los oídos. Fue el mismo Rey al torreón y se quedó como una estatua, encantado con la música. Pero Martín llamó a los doce jóvenes y les dijo:
- Reconstruid mi palacio como antes, echad un puente de cristal entre el del Rey y el mío y a un lado volved a erigir la catedral de cinco pisos de altura, y haced que mi infiel esposa vuelva al palacio.
Y mientras él expresaba sus deseos se iban realizando. Luego bajó del torreón, cogió a su suegro de la mano y lo condujo al dormitorio, donde la Princesa, temblando de miedo, esperaba una muerte cruel.
- Mi querido padrecito político, tu hija me ha ocasionado una gran desgracia. ¿Qué castigo merece?
- Mi querido yerno, deja que la clemencia prevalezca sobre la justicia; muévela a la enmienda con buenas palabras y vive con ella como antes.