Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Así pasó una semana y llegó el domingo. Las hermanas mayores fueron a la iglesia luciendo sus nuevas prendas, y se burlaron de la hermana menor, diciéndole:
- ¿Y tú qué vas a llevar? No tienes nada nuevo qué lucir.
Y ella les contestó:
- Como no tengo nada, me quedaré en casa.
Pero cuando las hermanas hubieron salido, fue a la galería y agitó al aire la pluma, y sin saber cómo ni de dónde, apareció ante ella una carroza de cristal tirada por hermosos caballos y conducida por lacayos con libreas de oro, que le presentaban un vestido de riquísima seda con bordados de piedras preciosas. La hermosa doncella se sentó en la carroza y fue a la iglesia, y todos la miraban al pasar, admirando su belleza y su esplendor deslumbrante.
- Sin duda ha venido a la iglesia una Zarevna. ¡No hay más que verla! -cuchicheaba la gente entre sí.
Cuando el oficio hubo terminado, la hermosa doncella subió a la carroza y volvió a casa, y al llegar a la galería, agitó la pluma por encima del hombro, y carroza, lacayos y atavíos desaparecieron. Al llegar sus hermanas la vieron sentada junto a la ventana como antes y le dijeron:
- ¡Oh, hermana! ¡No tienes idea de la hermosa dama que ha estado en misa esta mañana! Era algo tan maravilloso que en vano trataríamos de describírtelo.