Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Viendo que nada podía remediar lamentándose, volvió a sentarse al trabajo y acabó el otro zapato, que mandó por la criada a la tres veces sabia Elena. Pero Iván corrió tras la criada, se introdujo invisiblemente en el palacio, se puso detrás de la sapientísima Elena y vio que ésta se sentaba a la mesa y empezaba a recamar el zapatito con realces de oro, incrustándole perlas y piedras preciosas. Iván, el hijo del comerciante, sacó el otro zapato y se puso a hacer lo mismo, poniendo una perla cuando ella ponía una perla y cogiendo una gema igual a la que ella cogía. La tres veces sabia Elena acabó la labor y contempló su obra con honda admiración, sonriendo al pensar: "¡Ya veremos qué me presentará mañana el Zarevitz!"
Iván, el hijo del comerciante, despertó al Zarevitz muy temprano y sacando de su seno el zapato, le dijo mientras se lo entregaba:
- Cuando te presentes a tu dama, ofrécele este zapatito y tendrás realizada tu primera prueba.