Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Al dÃa siguiente, el Zarevitz fue al palacio, donde ya estaban reunidos todos los boyardos y magnates. Sonó la música, se abrieron las puertas y apareció la tres veces sabia Elena, magnÃfica como un pavo real. Detrás de ella venÃan las damas de honor con una bandeja de oro y todos vieron que bajo el blanco paño que cubrÃa la bandeja se movÃa algo. Lentamente, la Zarevna levantó el paño, cogió el pato y dijo al Zarevitz:
- Y bien, ¿descifraste mi acertijo?
- ¿Cómo no descifrarlo? -contestó el Zarevitz.- ¿Puede haber algo más sencillo que esto?
Y metiendo la mano en su sombrero, sacó su ataviado ánade,
Todos prorrumpieron en una exclamación admirativa, gritando a una voz:
- ¡MagnÃfico, Zarevitz! ¡Eres realmente digno de tener por mujer a la tres veces sabia Elena!
Pero ella frunció la cejas y dijo:
- ¡Un poco de paciencia! Que realice la tercera prueba. Si tan listo es, que me traiga tres cabellos de la cabeza y tres pelos de la barba de mi abuelo, el rey del Mar, y entonces estaré dispuesta a casarme con él.
El Zarevitz regresó a casa mucho más triste que nunca, sin querer mirar ni escuchar a nadie.
- ¿Por qué apurarse, Zarevitz? -le murmuró al oÃdo Iván, el hijo del comerciante.- Todo se arreglará.