Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¡Querido Zar Emperador y Padre! No por la fuerza sino por la astucia se toman las ciudades, no rompiendo lanzas sino poniendo a prueba mi sagacidad saldré victorioso de mis enemigos. ¡Mira! Dicen que a mis dos hermanas se las llevó el viento sin dejar rastro, como si las hubiera cubierto de nieve. Llama a todos tus príncipes, tus héroes, tus fornidos generales, y ordénales que vayan en busca de mis hermanas, las Zarevnas. Que lleven sus espadas damasquinas, sus lanzas de hierro, sus veloces flechas y sus innumerables soldados, y si alguno de ellos te hace este servicio, dale mi imperio y ponme a sus órdenes como marmitón para limpiarle los platos y como bufón para divertirle. Pero si ninguno de ellos puede hacerte este servicio, confíamelo a mí y verás que mi inteligencia y mi ingenio son más agudos que una hoja damasquina y más fuertes que una lanza de acero.
Las palabras del Zarevitz agradaron al Zar. Llamó a sus boyardos, a sus generales y a sus fuertes y poderosos campeones y les dijo:
- ¿Hay alguno entre vosotros, mis boyardos, mis guerreros, mis fuertes y poderosos campeones, que se sienta lo bastante héroe para ir a buscar a mis hijas? Al que las traiga le permitiré elegir a la que más le guste para esposa, y con ella le daré la mitad de mi imperio.