Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¿Cómo ha sido esto? -dijo el hermano rico con una sonrisa burlona.- ¡Hace poco estabas desnudo y te morÃas de hambre y ahora inauguras un palacio y das banquetes!
- SÃ, hubo un tiempo en que nada tenÃa que comer; pero ahora a Dios gracias, no estoy peor que tú. Ven y verás.
Al dÃa siguiente el hermano rico se dirigió al campo a ver a su pobre hermano y se quedó admirado ante las magnÃficas construcciones de madera, de que ningún rico comerciante podÃa jactarse. El hermano pobre obsequió al rico con un banquete en que no faltaron los manjares más exquisitos y cuando se le desató la lengua con las abundantes libaciones, contó de qué manera habÃa llegado a ser tan rico. La envidia se apoderó del rico comerciante, quien pensó:
- Qué tonto es mi hermano. De veinte jarras que habÃa, sólo cogió una. Con tanto dinero como allà queda ni el mismo Doliente es temible. Iré allá, apartaré la piedra, cogeré el dinero y dejaré en libertad a Doliente el dolorido. ¡Qué se vengue de mi hermano con la mismo muerte!