Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¿Qué es esto? -Pensó.- ¡Mis ojos me dicen que es un ave lo que tengo en las manos, y no obstante oigo que me habla con voz humana! ¡Nunca me había sucedido nada semejante!
Se llevó la paloma, la puso en la ventana y no tuvo que esperar mucho.
Al cabo de un rato vio que el ave escondía la cabeza bajo el ala sana y se quedaba dormida. El arquero levantó su diestra y poco a poco le partió el ala herida. La paloma cayó inmediatamente al suelo y se transformó en una doncella tan hermosa como ojos nunca vieron, ni lengua pudo nunca expresar, ni la imaginación representar jamás en sueños. Y enseguida dirigió la palabra al arquero del rey, diciendo:
- Tú que has tenido bastante talento para conquistarme, tenlo también para vivir conmigo. Tú eres mi marido predestinado, yo soy la mujer que el cielo te tenía deparada.
En un momento estuvieron de acuerdo, Fedot se casó, vivió feliz con su mujer, pero no abandonó el servicio. Cada día, antes de salir el sol, cogía el arco, iba al bosque, cazaba algunos animales y los llevaba a la cocina real. A su mujer le disgustaban aquellas excursiones de caza, y un día te dijo: