Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Los dos jóvenes se pusieron a trabajar y bordaron una alfombra que era la maravilla de las maravillas. Al día siguiente, la mujer entregó la alfombra al marido, diciéndole:
- Toma, lleva esto al mercado y véndelo a los comerciantes; pero guárdate bien de regatear. Toma lo que te den por ello.
Fedot cogió la alfombra, la enrolló, se la puso bajo el brazo y se fue al mercado.
El primer comerciante que lo vio se le acercó y le dijo:
- Escúchame, señor mío: ¿no me venderías esa alfombra?
- ¡Con mucho gusto!
- ¿A qué precio?
- Fíjalo tú mismo, ya que frecuentas el mercado y entiendes de esto.
El mercader empezó a pensar y a pensar y no podía fijar el precio de la alfombra por más que se exprimía el cerebro. Pasó por allí otro comprador y se detuvo ante la alfombra, y luego otro y otro, hasta que formaron un grupo numeroso. Todos contemplaban la mercancía expuesta y se quedaban tan admirados, que no lograban fijar el precio. En aquel momento pasó el mayordomo del rey, y al ver el grupo se acercó a enterarse de qué estaban hablando los comerciantes.
- ¿De qué se trata? -les preguntó.