Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - No sabemos qué precio poner a esta alfombra -le contestaron.
Entonces, el mayordomo se fijó en la alfombra y también se quedó maravillado.
- ¡Escucha, arquero! -dijo.- Dime la verdad: ¿de dónde has sacado esta señora alfombra?
- ¡Mi mujer la ha fabricado!
- ¿Cuánto quieres por ella?
- Ni yo sé lo que vale. Mi mujer me encargó que no regatease, sino que aceptase lo que se me ofreciera.
- ¿Entonces, qué te parece si la ponemos en 10.000 rublos?
El arquero tomó el dinero y entregó la alfombra.
El mayordomo siempre estaba con el rey, y hasta comía y bebía en su compañía. Fue a comer con el rey aquel día y se llevó la alfombra.
- ¿Me hace el honor Su Majestad de mirar la alfombra que he comprado?
El Rey miró la alfombra y vio todo su reino como si lo tuviese en la palma de la mano, lo cual le arrancó un hondo suspiro.
- ¿Pero, qué alfombra es ésta? En mi vida he visto un trabajo tan primoroso. Dime, ¿cuánto quieres por la alfombra?
Y el Rey sacó 25.000 rublos, que entregó al mayordomo y colgó la alfombra en una pared del palacio.