Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos En aquellos remotos tiempos vivían un rey y una reina. El rey era anciano y la reina, joven.
Aunque se querían mucho eran muy desgraciados porque Dios no les había dado descendencia. Tan apenada estaba la reina, que cayó enferma de melancolía y los médicos le aconsejaron viajar para disipar su mal. Como al rey lo retenían sus asuntos en su reino, ella emprendió el viaje sin su real consorte y acompañada por doce damas de honor, todas doncellas, jóvenes y hermosas como flores de mayo. Al cabo de unos días de viaje llegaron a una desierta llanura que se extendía tan lejos, tan lejos, que parecía tocar el cielo. Después de mucho andar sin dirección fija de una parte a otra, el cochero se desorientó por completo y se detuvo ante una gran columna de piedra, a cuyo pie había un guerrero, jinete en un caballo y armado de punta en blanco.
- Valeroso caballero -le dijo,- ¿puedes indicarme el camino real? Nos hemos perdido y no sé por dónde seguir.
- Os mostraré el camino -dijo el guerrero-, pero con la condición de que cada una de vosotras me deis un beso.