Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos La reina dirigió al guerrero una mirada de indignación y ordenó al cochero que siguiese adelante. El coche siguió rodando casi todo el día, pero como si estuviera embrujado, volvió a detenerse ante la misma columna. Entonces fue la reina la que dirigió la palabra al guerrero.
- Caballero -le dijo,- muéstranos el camino y te recompensará con largueza.
- Yo soy el Genio Superior de la Estepa -contestó él.- Exijo un tributo por enseñar el camino y el tributo siempre es un beso.
- Perfectamente, mis doce damas de honor te pagarán.
- Trece besos hay que darme, y el primero ha de ser de la dama que me hable.