El libro egipcio de los muertos
El libro egipcio de los muertos En la etapa siguiente, comparece ante el tribunal de justicia presidido, nominalmente, por Osiris, también está presente Maat, la diosa de la justicia, pero no toma parte en el debate. El difunto recita la célebre «Confesión negativa» (Conjuro CXXV). Anubis pesa el corazón del difunto. Si no resiste esta prueba, deberá residir en el Reino de Duat: en caso contrario se transformará en un Espíritu santificado (iakhu).
A partir de ese momento una nueva vida comienza para él. Es libre de todos sus actos, de una libertad absoluta. Puede recorrer a su voluntad el Cielo, la Tierra y el Mundo Inferior, reconfortar a los condenados, visitar los Campos de la Paz y los Campos de los Bienaventurados (el Paraíso), tanto como la Barca de Ra o navegar con Khepra por el Océano celeste. El mismo se ha transformado en un dios…
Está orgulloso, constata que es joven, vigoroso, que desborda vitalidad, en tanto que la mayor parte de los dioses que lo rodean muestran signos de decrepitud. Es por eso que no cesa de proclamarse «el heredero de los dioses». Así se identifica, entonces, con esos dioses: unido a Osiris por su muerte, se transforma en Tum, Ptah, Thoth… Los dioses saludan a su sucesor.