Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mi señor Galván, al oÃr los reproches de la doncella y del muchacho, se avergüenza y ataca al senescal, con tanta valentÃa y rapidez, que se quedan admirados todos los que lo están viendo. Ahora lo lleva dos veces más a su gusto, pero le duele haber oÃdo pronunciar su nombre.
En esto, llega una doncella sudorosa, montada en un palafrén, completamente cubierta por un velo, de forma que sólo se le veÃan los ojos; llega al foso y al ver al muchacho que estaba contemplando el combate montado a caballo, le pregunta de quién es servidor; le contesta que de un caballero. La doncella le sujeta entonces el freno a su caballo y le pide al muchacho que le diga el nombre del caballero.
—Doncella, no lo haré.
—Sà lo haréis, pues os tengo cogido.
—Sujetadme, que me soltaré cuando quiera.
—DecÃdmelo.
—No lo haré.
—Sà lo haréis por la fe que debéis a la que os salvó cuando tenÃais la espada encima de la cabeza.
Al oÃr tales palabras, Lionel siente tal angustia que no sabe qué hacer. La doncella da la vuelta y cuando ya se habÃa alejado un poco, le dice:
—Muchacho, muchacho, ¿no me vas a decir lo que te pregunto ni siquiera al nombrarte a la cosa del mundo la que más debes amar?