Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Doncella, os lo diré a condición de que os alegréis tanto al oÃrlo, como yo al decirlo, pues vais a hacer que cometa una deslealtad; por Dios, perdonádmela.
—Por Dios, si no me lo dices ahora mismo, llegará un momento en que preferirÃas no habérmelo ocultado, ni a cambio de uno de tus miembros.
—Os lo diré, pero no quiera Dios que nos oiga nadie. Sirvo a Lanzarote del Lago.
Al decirlo, siente tal dolor que poco falta para que se desmaye, y muestra una gran aflicción. Entonces, la doncella le dice:
—Lionel, Lionel, te has portado de tal modo, que lo pagarás caro, pues me has maldito, cuando me deberÃas amar más que a ti mismo.
Cuando oye estas palabras, Lionel espolea su rocÃn, diciendo que sabrá quién es la doncella.
—Quitaos el velo.
—No lo haré.
—Sà lo haréis, por la cosa del mundo que más queráis; si no, os lo quitaré yo mismo.
—Entonces lo haré yo.
Se quita el velo; cuando la ve, se queda tan sorprendido que no puede ni hablar, pues era la cosa del mundo a la que más habÃa querido.
—Mi dulce amiga —le dice—, ¿cuándo os he maldecido?