Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Al decirme que me alegrara tanto cuando lo oyera, como tú te alegrarÃas de decirlo.
Siente tal angustia que por poco no pierde el sentido enloqueciendo de rabia.
—Vete —le dice la doncella—, al lugar del que viniste.
El muchacho no responde ni una palabra. La doncella, que quiere que se vaya, grita en voz alta, dirigiéndose a mi señor Galván:
—Galván, Galván, he aquà quien te puede informar acerca de lo que vas buscando; si se escapa, se prolongará tu búsqueda.
Cuando Lionel oye que aquel caballero es mi señor Galván, lo siente mucho más que antes, y picando de espuelas, huye hacia el camino tan deprisa como puede su rocÃn. Siente el mayor pesar, maldice la hora en que nació y ruega a Dios que le dé pronto la muerte. La doncella era la que le habÃa salvado cuando tuvo la espada sobre la cabeza, a punto de matarle; se llamaba Celise, y su señora era Niniana, que fue la que crió a Lanzarote en el lago. Cuando la doncella ve que Lionel se marcha por un lado, ella se va por el otro.