Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces desmonta mi señor Galván y, sin detenerse más, le corta los lazos del yelmo, le parte la ventana ensangrentada y le dice que se dé por vencido o lo matará de inmediato golpeándole la cabeza, pues tiene mucha prisa; el senescal no podÃa decir ni palabra. Al ver que no responde, mi señor Galván lo siente mucho, pues no lo matarÃa por gusto, pero le acosa la prisa que tiene, y además sabe que está prácticamente muerto. Toma fuerza, levanta la espada y le corta la cabeza; a continuación, monta de nuevo, se dirige al duque y le entrega la cabeza, diciéndole que con el cuerpo haga la justicia que se debe hacer con un traidor. El duque le promete que asà lo hará; después le ruega que se quede, a lo que le contesta que no puede, pues tiene mucha prisa. En esto, el vasallo se le echa a los pies, junto con su mujer y sus hijos, y se ofrecen para servirle con todas sus fuerzas. La doncella que lo habÃa acompañado ha vuelto a montar, para irse con él, pero él le dice que tiene que seguir al muchacho hasta que lo encuentre.
El duque tiene una gran alegrÃa y también el vasallo, al que todos se esfuerzan en retener. Mientras, la doncella se va con mi señor Galván, pero al ver que éste se aleja tan rápido, le dice:
—¿Cómo, señor Galván, me vais a dejar as�