Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Como mi señor Galván estaba cansado y herido, se retiró algo temprano a descansar; durante aquella noche le sirvieron con todas las atenciones posibles, y sus heridas y llagas fueron cuidadosamente medicinadas. La mañana siguiente, se levantó muy temprano y se armó, sin que pudiera ser retenido durante más tiempo. El duque le dijo que se llevara a su médico, que le fuera curando las heridas; él contestó que no lo haría, pues pensaba que no era peligrosa ninguna de ellas. Le pregunta a los médicos, que contestan que así es y que se puede ir con toda tranquilidad.
Mi señor Galván se marchó por la mañana, acompañado por la doncella; nadie sabe a dónde lo lleva, a no ser él mismo, que no ha querido decirlo. Después de haberles acompañado durante un trecho, el séquito del duque los encomienda a Dios, y ellos hacen lo mismo. Luego, se alejan él y la doncella, cabalgando durante todo el día. La joven no lo lleva a la tierra de Norgales por el camino recto, sino que lo desvía para suministrarle todo lo que necesita. Pasaron la noche sin que la historia diga que encontraron alguna aventura, y se alojaron en casa del padre de la doncella, que los recibió con gran alegría. Por la mañana, tras curarle las heridas, se despiden y vuelven a cabalgar hasta la hora de mediodía.