Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, gracias a un muchacho muy valiente, que realizó grandes proezas y obró con habilidad, según he oído decir, pues no lo vi.
A continuación, le cuenta todo, tal como lo había oído contar: que había justado mejor que nadie y que combatió con valentía y denuedo al senescal del rey.
—Y ¿cómo se llama?
—Héctor. Es caballero de la reina y de su mesnada. Cuando mi señor Galván oye el nombre, no tiene dificultad en saber quién es.
—¿Qué va buscando?
—Señor, busca a un caballero que combatió en defensa de su dama; yo pensaba que erais vos.
—Bien podéis decirlo, pues es un buen caballero.
—¿Sabéis quién es?
—Es el que os derribó a vos, a mi señor Yvaín, a Keu el senescal y a Giflete en la Fuente del Pino, cuando el enano lo golpeó.
—¿Cómo? ¿Es cierto lo que decís?
—Así es, de verdad.
—Por Dios, dijo unas palabras que me hicieron mirarlo con atención, y en las que pensé mucho: que era mejor para el caballero haber sido golpeado por el enano, que enfrentarse en justa con mi señor Galván, que le podía hacer un gran daño. Señor, ¿es a vos a quien busca?