Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Saigremor empieza a reÃr; la doncella se quita el velo y se echa a reÃr también. Al verla, Saigremor dice:
—Ay, señora, por Dios, quiero ser vuestra voluntad, y me tengo por bien pagado.
—Por Dios —le responde ella—, un caballero tan valiente como vos me requirió de amores no hace ni ocho dÃas, pero conseguirá algo mejor, si Dios quiere.
—Doncella, me vais a ver feo, renegrido y magullado.
Entonces, se quita el yelmo, y ella ve que tiene un rostro bellÃsimo, agradable y que está proporcionado en el resto del cuerpo. Mi señor Galván le pregunta:
—¿Qué os parece?
—Mucho mejor que antes.
Saigremor está muy contento, y la besa delante de mi señor Galván, y ella hace lo mismo con mucho gusto.
—Doncella —le dice mi señor Galván—, no habéis obrado mal con amor, pues tenéis por amigo a un caballero de la casa del rey Arturo, compañero de la Mesa Redonda, que se llama Saigremor el Desmesurado.
Ella se alegra mucho; ambos se miran con frecuencia, y cuanto más se contemplan, más se quieren; cabalgan de tal modo hasta que la noche les sorprende.