Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Asà lo hacen, y estabulan a los caballos. Después los lleva por un pasadizo, debajo del suelo, al salón principal, en el que no encuentran absolutamente nada. Entonces, mi señor Galván le pregunta cómo conseguirá Saigremor comida.
—Por Dios —le contesta—, tendrá de sobra. Les lleva a una habitación a la derecha; la luna entraba por más de veinte ventanas, dando una gran claridad.
En la habitación de la doncella se sientan, mientras que la joven sale un momento, regresando inmediatamente con comida abundante y vino muy bueno. Saigremor se esfuerza en comer: al principio lo hace con dificultad, pero después come muy bien. Cuando acabaron los tres, la doncella volvió a salir y estuvo fuera durante un buen rato; al regresar, le dice a mi señor Galván:
—Señor, dejadme con Saigremor, me ocuparé de él muy bien, si Dios quiere. Vos vais a ir a ver a vuestra amiga, que es la mujer más hermosa de cuantas habéis conocido; os diré de quién es esta casa, pues lo he prometido: es del rey de Norgales, y vuestra amiga es su hija; sabed que no desea nada tanto como a vos, pero —por mi fe— está estrechamente vigilada.