Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mi señor Galván permaneció durante un largo rato en la puerta, y le pareció que ninguno de ellos estaba despierto vigilando. Vio que la puerta de la otra habitación estaba abierta, y que salÃa una gran claridad. Avanza uno de los pies, y comprueba que nadie se mueve; sigue avanzando con grandes pasos hasta el cirio. Al llegar a él, lo apaga, dirigiéndose a la puerta de la otra habitación: entra y cierra tras de sÃ; en medio de la habitación ve una de las camas más hermosas de cuantas habÃa visto, cubierta con una colcha de armiño, bajo la que está durmiendo una doncella de extraordinaria belleza que serÃa inútil buscar una más hermosa.
HabÃa en la habitación cuatro cirios encendidos. Mi señor Galván se quita el yelmo, se baja la ventana y se dirige a la cama en la que estaba la doncella profundamente dormida. Empieza a besarla con dulzura; la joven se despierta, quejándose como mujer que está entre sueños. Al verlo, dice:
—Por Santa MarÃa, ¿qué es esto?
—Callad, mi dulce amiga, que es la cosa del mundo que más os ama.
—¿Sois caballero de mi padre?
—No.
—¿Quién sois entonces? —le pregunta temblando—. Decidme vuestro nombre, pues me habéis causado el mayor miedo de mi vida, y podrÃa ser que fuerais tal que nunca causarais miedo a las doncellas.