Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor Galván —le dice la doncella—, en esa habitación están los caballeros. No tienen otra cosa que hacer todas las noches, más que vigilar a la doncella; durante el dÃa se van a distraer y a jugar a donde quieren, y supongo que duermen; en la otra habitación que hay más allá, está la cosa más bella del mundo: yo no me atrevo a seguir, pues temo ser reconocida: me vuelvo al lado de Saigremor, a la habitación en la que hemos comido.
Con esto, la doncella se marcha, y mi señor Galván entra en la habitación, con la espada desenvainada en la mano, y presta atención, escuchando, por si oye que alguno de los caballeros se mueve o habla; pero no oye nada. Asoma la cabeza y ve que en medio de la habitación hay un cirio grande y grueso: la habitación era cuadrada, y era tan larga como ancha; en cada uno de sus lados tenÃa cinco camas, en cada una de las cuales estaba durmiendo un caballero, armado con cota y calzas, y con el escudo, la espada y el yelmo en la cabecera.