Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No os preocupéis —le dice la doncella—, porque creo que son vuestros caballos, que he hecho que os los traigan.
—Se detienen y esperan, y comprueban que es asÃ. Mi señor Galván le pregunta cómo se le habÃa ocurrido tal cosa, y ella le responde que «si mataban vuestros caballos, podrÃais reemplazarlos por éstos». Mi señor Galván siente mayor aprecio por ella.
Han cabalgado sin detenerse y ya el dÃa es claro. La doncella se dirige a Saigremor, diciéndole:
—Vos me acompañaréis, y mi señor Galván irá a sus asuntos.
—Mi dulce amiga —le contesta mi señor Galván—, os acompañaremos los dos, pues en modo alguno querrÃa que tuvierais dificultades sin mÃ.
—Señor —le contesta la doncella—, tengo suficiente con Saigremor; le llevaré por un lugar en el que no seremos vistos por nadie, aunque nos busquen.
—¿A dónde iréis?
—Directamente a casa de mi padre; de allÃ, a casa de vuestro hermano AgravaÃn, pues no me podrÃa refugiar en otro sitio.
Saigremor dice que con mucho gusto verá a AgravaÃn, a lo que mi señor Galván contesta que está muy enfermo, «ya os lo contará esta doncella».
—¿A dónde iréis vos? —le pregunta la joven.
—Me gustarÃa ir a la tierra de Sorelois.