Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señores, encomendadme la prisión de este caballero, pues según me parece no deseáis su muerte; me lo llevaré a que libere a mi hermana, que se encuentra en una prisión que ya conocéis.
El padre lo concede.
—Que sea asà —dice Ladomás—, si el caballero está de acuerdo; pero si no lo desea, no se lo entregaremos a ningún hombre, ni a ninguna mujer.
—Tenéis razón —le contesta el señor.
—Señor —añade la doncella—, muchas gracias; voy a ver si quiere.
La doncella va a donde está Héctor, acompañada por la amiga de Ladomás, que querÃa mucho, con buena fe, a Héctor.
—Héctor —le dice la doncella—, estoy intentando que seáis mi prisionero; ¿os vendrÃais de forma voluntaria como prisionero a donde yo os quiera llevar?
—¿Quién sois vos, doncella?
—Soy una doncella que os ha salvado de la muerte, si aceptáis venir como prisionero mÃo.
—¿Cómo es vuestra prisión?
—Os lo diré —interrumpe la amiga de Ladomás—. Mi buen amigo, os llevará a combatir contra el mejor caballero del mundo. Si le vencéis, quedáis libre. Id con ella, por favor; si no deseáis ir, no temáis que os den la muerte aquÃ. No vayáis si no queréis.