Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Quién es el caballero? ¿Es de la casa del rey Arturo?
—No —contesta la amiga de Ladomás—, es de esta tierra.
—Entonces, iré con mucho gusto.
—Muchas gracias —le dice la doncella que se lo habÃa pedido.
Regresa y comunica a los dos que Héctor acepta.
Les llevan a Héctor, y Ladomás le pregunta que si le apetece ir con la doncella.
—Señor —le contesta—, no hay bajo el cielo ninguna doncella con la que no vaya a donde ella diga, si me necesita y yo me entero. Pero os aseguro que no voy por quedar libre, pues parecerÃa que soy un malvado, y me lo podrÃa criticar el vasallo que se llevó mi caballo: no quiero ir de ese modo. Cuando se presente y me demuestre la acusación y yo me pueda defender con la ayuda de Dios, entonces iré con la doncella para ayudarle y lo haré gustoso.
—Por Dios —dice Ladomás—, habéis hablado como hombre valiente y sensato, y por eso debéis ser más amado. Señor —añade dirigiéndose a su padre—, dejadlo libre.
Asà lo hace.
—Muchas gracias, señor —dice Héctor.