Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Héctor y la doncella llegan a la fortaleza en la que la dama estaba prisionera; descabalgan y suben las escaleras. Los que custodiaban a la dama les salen al encuentro, preguntándole a Héctor qué deseaba, a lo que responde que tendría mucho gusto en ver a una dama que estaba prisionera allí. Lo dejan pasar. Mientras tanto, la dama estaba acicalándose, pues había oído la noticia de la llegada de un caballero. Cuando estuvo arreglada, salió: su belleza era tan extraordinaria que Héctor se quedó admirado; se quita el yelmo para verla mejor, pues estaba encerrada en una habitación en la que sólo había una ventana por la que asomar la cabeza, y la puerta por la que entraba el caballero cuando quería hablar con ella, y cuya llave guardaba él mismo. Héctor asomó la cabeza por la ventana; la dama le dio la bienvenida, a lo que le responde que tenga buena ventura, como la dama más hermosa «de cuantas he visto y de cuantas hay en el mundo, a mi parecer. Señora, he venido a ayudaros, pero en ningún momento pensé que emprendía el asunto con tanta razón como ahora veo. Estoy seguro que no hay ningún caballero, por valiente que sea, cuyo valor no superéis vos con vuestra belleza; y pienso que mi señor Galván, que es uno de los mejores caballeros del mundo, estaría de acuerdo, y lo mismo haría Dios».