Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mientras hablaba asÃ, se le acerca un caballero a Héctor y le pregunta si está dispuesto a probar que la dama es más hermosa que valiente su señor. Contesta que asà es, sin lugar a dudas.
—¿Os atreverÃais a probarlo?
—Por Dios, sÃ; y pienso que no hay nadie en el mundo que, después de haberla visto, no lo defienda con gusto y con toda seguridad.
—Venid, pues, señor caballero, que el señor del castillo os espera ahà fuera para sostener lo contrario.
—¿Está armado?
—SÃ, con todas las armas.
—En verdad, siento que tenga tanta prisa, pues con mucho gusto contemplarÃa la belleza de esta dama, porque ahora me encuentro tan bien que valgo dos veces más que antes, al llegar aquÃ. Señora, para que sea siempre vuestro caballero, os suplico que me toquéis con vuestra mano desnuda: aunque hubiera perdido el yelmo, me encontrarÃa más seguro con que me tocarais, que teniendo el yelmo.
La dama lo abraza, echándole los dos brazos al cuello y diciendo que Dios, que nació de la Virgen MarÃa, le otorgue la victoria para que ella pudiera abandonar aquel sitio en el que estaba apresada.