Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero —dice entonces Héctor—, no sé cómo lo hacéis combatiendo, pero en la justa habéis llevado la peor parte. Portaos bien ahora, reconoced vuestra locura y sacad a vuestra mujer de la prisión, de donde tiene que salir hoy mismo. Y aún tendréis una vergüenza mayor de la que estáis pasando.
Le responde que eso no puede ser.
—¿No? La dejaréis libre, pues no podéis hacer otra cosa.
Entonces, deja correr a su caballo, aparentando que va a golpearle con la lanza en medio del cuerpo, Persidés saca la espada y le da un tajo a la lanza, haciendo que vuele en pedazos. Héctor desenvaina su espada y le ataca a caballo; el otro se cubre con el escudo y golpea al animal en la cabeza, dejándolo muerto.
—Maldito sea —dice Héctor— el que os tenga por mejor caballero del mundo, pues acabáis de obrar con un poco de maldad al matarme el caballo: no es costumbre de muy buen caballero; con ello vos habéis perdido más que yo, pues yo me iré con el vuestro, que está allÃ, o me llevaré uno mejor, si tenéis. Pero hacedme caso, haced lo que os ruego con vuestra mujer, antes de que tengáis que pasar por una vergüenza mayor.
Le responde que aún no ha nacido el caballero que le obligue a hacerlo, y que ahora cada cual actúe lo mejor que pueda, «pues los dos estamos bastante igualados».